Creo que muchos ya saben que me gusta escribir, algunos se están enterando y otros los descubrirán recién ahora, con que esta sección en donde publicare todas mis producciones literarias. El primer texto es un cuento llamado: “Hechizo apto para volar”

Bueno, aquí esta el cuento para que puedas leerlo: (Espero que te guste)

Hechizo apto para volar:

Por allá, por 1264, en las épocas medievales, donde las brujas teñían el cielo con sus escobas y sus gatos flacos, donde los poderosos magos hacían y deshacían pociones mágicas con solo castañar sus dedos y donde todo era guerra, sucedió lo que les voy a contar, una historia increíble pero real, un romance entre...... Ranas medievales. Si, si, si señores y señoras escucharon perfectamente bien, entre ranas medievales. Bueno, resulta que Garote era una rana medieval que tenía muchos amigos y amigas, los cuales no todos eran ranas medievales, con los que compartía decenas de juegos, tardes soleadas como esta. Pero aún así Garote no era feliz, a pesar de que tenía un papá y una mamá y un montón de amigos que ya nombramos. No era feliz porque el deseaba poder volar, y que sus horrendas patas verdes y viscosas se trasformen en una par de pomposas y angelicales alas blancas, que pudieran atravesar el cielo teñido por las brujas. Pero esto era completamente imposible ya que no había un mago en la región que pueda hacerlo volar. Garote estaba muy deprimido y no le encontraba sentido a la vida, ya no jugaba con sus amigos, prefería quedarse solo en el bosque y llorar. Un día mientras lloraba en el bosque apareció otra rana medieval que con pasos lentos se acercó a donde estaba nuestro amigo Garote, y le dijo:

_¿Sabes una cosa? A mi también me pasaba lo mismo que a ti, quería ser un pez y no podía. Me la pasaba muy mal, pero un día se me ocurrió que podía aprender sobre la magia y hacerme un hechizo, uno muy difícil que solo lo saben los súper-magos, uno que dura una semana, incluyendo todos los días de esta y todas las horas. El hechizo funcionó y sentí lo que era ser un pez y descubrí que es mejor se una rana medieval. Así que nunca más hice algo relacionado con la magia. Pero si tú quieres puedo transformarte en ave, para que puedas volar. ¿Quieres?

A Garote le brillaron sus pupilas y enseguida limpió sus lágrimas con una hoja de Sauce llorón y gritó a todo pulmón que estaba de acuerdo, y el hechizo comenzó. El primer día Garote mentalizó que quería ser un ave. El segundo día realizó movimientos parecidos a los de un ave. El tercer día bebió una poción y al instante tuvo un pico naranja. El cuarto día aprendió a comer como un ave. El quinto día diseñó sus plumas. El sexto día se las pegó con pegamento marca nunca despegar. Y el último día con un poco de polvo de morsas, importado de Alaska, logró volar, una sensación que nunca olvidó y que le encantó.

Garote no sabía como agradecerle a Mayrucha, la otra rana, por lo que había hecho, así que le prometió que todos los días bajaría a la tierra a visitarla. Y así fue todos los días la visitaba pero de tanto visitarla y estar con ella se ENAMORÓ. AHHHH, ahora no bajaba solo a la tierra, siempre bajaba con algún regalito. Tal es así que ella también se ENAMORÓ, y le propuso casamiento. Nuestro amigo, que era un galán, aceptó y una tarde como esta se casaron entre medio de las brujas que teñían el cielo, de los brujos que hacían y deshacían pociones y de la guerra. Pero igual quédate tranquilo porque la pasaron súper, fueron felices y no comieron perdices, por el simple echo que estaban empachados.

FIN.